jueves, 9 de octubre de 2014

Regreso al inicio


El tiempo pasa y perdura. Deja huella en el camino. Volver no siempre es la solución pero si el refugio. Encontrar la esencia de nuevo entre las cuatro paredes de lo que nosotros determinamos como hogar.

Sentir la duda de si algún día al regresar todo seguirá intacto, tal y como lo dejamos. Siento decirte que es imposible. Llegaremos con otra mirada, con un corazón reforzado, tal vez lastimado. Apreciando matices inexistentes al ojo humano pero que persisten en la lucha hacia lo infinito.

Y cuando ese día llegue, porque llegara, cuando sintamos que empezamos el viaje de vuelta al inicio nos daremos cuenta de lo poderosos que somos. Nadie nos podrá parar. Y pase lo que pase nunca estaremos solos, siempre podremos contar con nosotros mismos.
Dejarnos la piel, sudar sangre, clavar los dientes. Todo será poco para ser.

Ser la mujer, la luchadora, la de la mirada dulce. La amiga y confidente. La que un día va a ser madre y amante. La divertida, observadora y detallista. La que se sulfura rápidamente. La que se lo toma todo a la tremenda. La soñadora, la intensa, la apasionada. La hija, la que persiste, la que vence.

Porque la felicidad es palpable mientras ponemos rumbo hacia casa. Porque quizás el camino sea incierto, dudoso, difícil. Pero el precio será muy bajo por poder vivir  la aventura de descubrir quiénes somos. Nada comparado con el sabor de la victoria al echar la vista atrás y ver que lo hemos logrado.


Lorena Burcat.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Levitando.


 Me paso el día entre meditando y levitando. Escribiendo. Buscando hallar el punto medio entre la razón y el corazón. El instante exacto en el que ponga los pies en el suelo y dejándome llevar pueda sentir la verdad de toda esta historia que parece ser un principio sin fin. Una continuidad en bucle.

Me siento cohibida. Intento recapacitar. Siento que a veces pierdo el sentido y me siento tuya, y recuerdo que las personas no se poseen, simplemente te ganas el privilegio de que alguien este a tu lado. Nada más. Pero entonces llegas tú y con un simple roce me haces suspirar. Los días dejan de pasar, de pesar y empieza la cuenta atrás hasta levitar.

Intento meditar cual es la solución a este enfrentamiento  sin sentido. Esta discordancia de sentimientos. Asimilar que esto también pasa. Que el sentido de la vida reside exactamente en el punto inconexo que hay entre lo que queremos y lo que debemos.

Si dijera que llevo tres noches en vela poco me equivocaría. Hago y deshago mil teorías. Las ordeno en listas absurdas y un tanto inservibles. Desde las más descabelladas hasta las más coherentes. De las probabilidades que existen. Me asombro de lo absurda que me pongo haciendo listas, intentando encontrar el punto donde la balanza se decanta.


Pensándolo en frío y antes de que me vuelvas a calentar y que las ideas se me empañen será mejor que nos alejemos. Que tomemos distancia. Un punto y aparte. Un despedida que compense las lágrimas que las consecuencias acarrearan. Un hasta luego hasta esta noche. Porque mi gata interna al aparecer la luna hace de la suyas y vuelve para remover mis emociones y hacer que levite mientras tú me deleitas aunque sea con mentiras camufladas en caricias.

Lorena Burcat.

martes, 7 de octubre de 2014

Verdades a medias


Ocultar verdades es como tener las medias con carreras. Crees que no se harán más grandes. Sabes que están ahí pero intentas disimular, no hay tiempo para cambiarlas por otras. Solo podemos rezar porque nadie se dé cuenta y si nos las acaban viendo esperemos que con una media sonrisa se pueda solventar. No mentimos pero es igual de dañino decir la verdad a medias, con la boca bien pequeña y mirando hacia otro lado.  Acabamos cayendo en una carrera a contrarreloj de obstáculos e incertidumbres. De sentimientos agolpados que necesitan salir a la luz. Emociones contradictorias que amenazan con estallar en cualquier momento.

Sabía que tu adiós escondía un hasta luego. Deseaba que fuera fruto de mi imaginación. Intentaba creer que el día que cerrarías tras de ti la puerta te marcharías para siempre. Suplicaba para mis adentros que con tu último portazo te llevaras los miedos y las angustias. No sabría marcharme pero si aprendía seria para no regresar. Con tu último beso no  tuve en cuenta que te fuiste sin ser echado, por lo tanto regresarías sin previo aviso y sin pedir permiso.

Y volver, por el simple hecho de echar de menos irse. Por recordar lo que fue y no quisimos continuar. Decías que empezar de cero no era suficiente. Quizás fuera cierto. Pero por el simple hecho de que nunca nos permitimos acabar como para plantearnos un nuevo principio.

Siento la necesidad de escupirte a la cara todas las verdades silenciadas por el miedo a perderte. A que contigo se fuera un pedazo de mí y no lo pudiese recuperar jamás. Perderte el miedo y explicarte que ahora soy yo  la que cambio de casa para que no puedas encontrar de nuevo la puerta por la que amenazas salir y dejar otra vez mi vida hecha trizas.

Crecer es aprender a despedirse. Así que gracias y hasta siempre.

Lorena Burcat.





lunes, 6 de octubre de 2014

Lunes post-resaca.


Creo que no llegaré a entender la gente que afirma que hay vida antes del café de las nueve. Antes de eso de persona tengo poco. Vida y media me cuesta arrastrarme hasta la ducha. Si es un lunes quizás ni eso consiga. Digamos que el sábado se nos fue un poco de las manos y ya no sé si esto es falta de sueño o que la resaca ha decidido instalarse.

Aún sigo intentando reconstruir a pedacitos alguna escena completa y coherente de nuestra última fiesta sin suerte. Sofí me ha llamado por si me apetecía comer con ella. Creo que mi menú será un par de flat whites en vena y una aspirina.

Si me cuesta acostumbrarme a razonar antes del primer café, hacerlo tras dos noches apoteósicas el resultado puede llegar a ser un desastre descomunal.  Pero no hay mal que por bien no venga. Ahora solo falta ponerle nombre y rostro al número de teléfono que he encontrado escrito en el dorso de la cajetilla de tabaco.

No encuentro el momento oportuno para acabar el trabajo y volver a casa a enterrarme en una montaña de mantas mientras el diluvio universal se cierne sobre nosotros al otro lado del cristal. Y tengo los acompañantes perfectos, pizza de pepperoni y helado de chocolate.


Los lunes post-resaca no suelen ser sencillos. Pero con sobredosis de cafeína y comida basura todo se lleva mejor.

Lorena Burcat.

viernes, 3 de octubre de 2014

Vamos a contar mentiras.


Quizás deba aprender a decirte las cosas a la inversa por ver si así surge efecto.

 Quizás debería empezar por el principio y contarte que antes de empezar a escribir nuestra historia ya era consciente que el final iba a llegar. Siempre supe que la soledad acabaría siendo mi única fiel acompañante en el camino a la reconquista de mi misma.

No quiero más amaneceres en camas separadas anhelando estar unos centímetros más cerca para poder rozar tu espalda con mis dedos y verificar que no eres un sueño velado, que realmente me quieres a tu lado. Ni siquiera recuerdo cada beso, abrazo y caricia que nos dimos hasta el último lunes en el que decidiste no regresar. Jamás te perdonare que pensaras que era yo la que pasaba, que me había cansado, que mi punto y final contigo había llegado precipitadamente.

Debería contar alguna mentira para reforzar mi absurdo discurso y prometerte que nunca te quise. Que cada vez que me cantabas a grito pelado que el amor es la cura de cualquier mal  y yo soy tu cura deseaba que te estuvieras equivocando de destinataria. Necesito explicarte que jamás lo lograste, no supiste hacerme ver las estrellas. Más bien hacías que todo se convirtiera en un fundido a negro. Aventuras soporíferas por las que suplicaba que acabaran.

Te prometo que no voy a volver. Que jamás fui tuya, ni creí que terminaríamos contando esta historia a nuestros nietos. Te suplico que entiendas de una vez por todas que necesito que me hagas caso y no recuerdes más a que sabían las tardes de invierno, a que olía la primavera en mi cintura, ni las vistas al futuro que divisábamos en primavera. 

Por favor, no insistas. Un nosotros jamás tendrá sentido.

Lorena Burcat.

jueves, 2 de octubre de 2014

Unicornio mío.







Dejar los patitos atrás no debe ser fácil. Con ello se queda un año llena de experiencias inolvidables, viajes incomparables, mudanzas que abren puertas a nuevas aventuras. Crecer es aprender a despedirnos. A dejar de lado los lastres del pasado para seguir persiguiendo nuestros sueños.

Creo que pocas personas me han impactado más al conocerlas. Tu sinceridad desbordante y tu simpatía arrolladora fueron suficiente para saber que eres una tía estupenda y que te ibas a volver muy importante.

Londres fue nuestro primer encuentro. Ahora mi ciudad protege tus objetivos. Deseo que allí encuentras al Mr. Right que haga que merezca la pena ser la primera en abandonar el club. Más que nada porque alguna ha de empezar, y nos veo a todas con mucha tranquilidad… Como bien a dicho Andy te mereces a alguien un poquitín mejor que Bill, y créeme que con tu desparpajo y tu carisma no será difícil.

Sé que eres feliz. Que estás luchando por conseguir todo aquello que te apasiona, que hace que amanezcas rebosante de energía, a pesar de lo que pueda parecer por tu voz en los audios matutinos. Diviértete y exprime la experiencia. Te mereces lo mejor, y si haces todo con actitud vencedora verás cómo los posibles fracasos acaban convirtiendo en lecciones poderosas que te propulsen hasta la meta. Cuídate mucho. Atrévete arriesgar bajo la magia de Barcelona. Love U.

¡Felices 23, unicornio mío!


Lorena Burriel Catalán.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Feliz cumpleaños mamá.












La vida pasa tan deprisa que no podemos perder el tiempo pensando  Hay que actuar, dejarnos llevar. Apasionarnos y arriesgarnos. Vibrar por nuestros sueños. Siempre siendo coherentes y consecuentes. Esto es algo que he aprendido de vosotros.

Gracias, gracias, y mil millones de gracias. Tu misma me explicabas la importancia de ser agradecida. La importancia de enfrentarnos a cada desafío con actitud positiva. Y aunque no siempre es fácil siempre soy consciente de que nuestra actitud determina nuestra altitud. Creer es crear.

La vida es un viaje constante. Un periodo de aprendizaje y diversión. Un camino en compañía que nos enseña el verdadero significado del amor incondicional. Hace poco más de veintidós años me crucé en tu recorrido y has de saber que no tengo plan alguno de abandonar nuestro proyecto en común.

Hay momentos inolvidables, recuerdos imborrables, experiencias impagables. Soy una afortunada por poder contigo. Por tu sabiduría, tú entrega, pasión y perseverancia. Eres un ejemplo de mujer comprometida con tus sueños y con las personas que luchan por su libertad. Eres una madre de bandera. Eres un ser maravilloso y excepcional.  

Sé que la aventura solo acaba de empezar. Que lo bueno está por llegar. Luchando y enfrentándote a tus miedos y dudas me inspiras para que yo haga lo mismo. Y  sé que contigo a mi lado todo lo podré lograr. Gracias por tu apoyo, por estar, por permanecer, por ser una gladiadora, por contar conmigo. Jamás creí que diría algo similar pero estoy orgullosa de que seamos raras, poco comunes, y muy especiales.

Felicidades mamá. Feliz cumpleaños. Te quiero.


Lorena Burriel Catalán.