lunes, 31 de marzo de 2014

Los imprescindibles de Marzo.


La distancia. Nadie mejor que ella para enseñarte el valor de lo que dejas. De lo que reencontrarás. De lo que permanecerá. Y la magia siempre está presente. Y hay imprescindibles. Estos son los de marzo.



1. Mi hogar. El idílico. Donde sentirme protegida. El nuevo.



El idílico.

Porque París siempre será mi mejor amante pasajero. Por los idilios que nos vuelven locos. Porque la magia te hace flotar y transportarte hasta rincones recónditos que te dan perspectiva para seguir navegando por la vida.  Porque se ha convertido en  un refugio impermeable para el alma



Donde sentirme protegida.

No existe ciudad que me entienda mejor. Y quizás sea poco objetiva. Quizá me haya enamorado irremediablemente. Cualquiera que se atreva a aventurarse por sus calles infinitas rebosantes de vida quedara prendado para siempre. Porque hay que ser valiente para dejarse llevar por el tiempo impuesto por la ciudad del mar.



El nuevo.

Y viajar y descubrir. Siempre ayuda a reencontrarme conmigo misma. Porque durante esta carrera de fondo es importante hallar lugares donde sentirte como en casa. A salvo. Segura.  Cafeterías así deberían existir en cada calle de cada ciudad. El mundo sería mejor. Es entrar y que se pare el tiempo.Es encontrarme divagando por las coloridas avenidas de Barcelona. Y es reconfortante encontrar segundas casa aun a 1467 km del calor del hogar.


2. Músicos callejeros.




Notas que inundan las calles de sonrisas. Que te transportan a otro lugar, a otro momento, a otro recuerdo. Contagiar alegría y felicidad. No hay nada más contagioso que el buen humor. Muchas anécdotas se agolpan en mi memoria cuando oigo a alguien deleitar a los transeúntes. 


3. El sol.



Si algo estoy aprendiendo de esta aventura por tierras inglesas es hasta que punto existe mi veneración por el astro rey. Es increíble como las calles se inundan de ilusión y de buen humor. De personas sonrientes que disfrutan del calor. Los parques y plazas sufren aglomeraciones de felicidad momentánea que hace que la aventura sea aun más memorable. Porque no hay nada como los domingos al sol.


4. It's my birthday.





Marzo es un gran mes. Mucho que celebrar y que compartir con la gente a la que quiero.Cumplir años siempre es especial. Un año menos. Uno más. Y lo importante es hacer balance para seguir y continuar . Porque sonreír y ser feliz es esencial. Contar con personas que estén. En la distancia o a centímetros de mi. Pero que cuenten. Que pesen y que sujeten. Porque recorrer el camino es mejor acompañado. Que compartir es vivir dos veces. Y tener una excusa para comer dulces y tartas hasta decir basta.


Nos leemos en abril. Hasta entonces ¡ser felices!

Lorena Burcat.







viernes, 28 de marzo de 2014

Home sweet home.


Y saber que estamos observando la misma luna hace que la distancia se reduzca. Duela menos. Sangre en silencio.

Porque hacer las maletas siempre es agradable. Nuevos aires, nuevas caras, nuevas historias. Ilusiones envasadas al vacío. Sonrisas que despiertan las ganas de comerte el mundo. Sueños sin estrenar dispuestos a echar a volar.

Y sabes que al hogar siempre podrás volver. Que reconocer que nos extrañamos no nos hace más débiles.  Saber que puedo contar contigo contribuye a seguir caminando. Aun con lágrimas humedeciendo las pupilas.  Pues los recuerdos son los mejores acompañantes en la vida.

 Pero hemos de vigilar. Que las historias pasadas sirvan para aprender, para valorar quien eres. Quien vas a llegar a ser. Pero que nunca obstaculicen. Que dejen entrar los rayos de sol. Que caliente el corazón. Porque si crecer es aprender a despedirse, nunca deberíamos despedirnos de nosotros mismos.


 Que huir no es una opción. Que no podemos liberarnos de nuestra sombra. Así que es mejor aprender a crear un hogar en nuestro interior. Pues estemos donde estemos sentiremos el amor incondicional de los de casa. 

Lorena Burcat.

jueves, 27 de marzo de 2014

Astros magnéticos.


Hay algo magnético en verte trabajar entre fogones. Magia verte mover al compás de los olores, de los sabor indescriptibles que estallan en tu paladar y te hacen sonreír. Es fascinante  la delicadeza con la que avanzas entre cazuelas y platos. Nadie diría que eres un armario. De esos empotrados. Perfecto para empotrar y hacer diluir las manecillas del tiempo al compás de nuestros cuerpos.

Desmentir a orgasmos que me pones. Del derecho, del revés. Que ya no sé por dónde  saldrá el sol mañana. Qué alguna hora debe ser. Que quizás la luna decida quedarse eterna a iluminar nuestras tardes lluviosas de domingo.

Piénsalo por un momento. No sería tan descabellado. Bañarnos bajo los influjos del astro. Con la oscuridad como aliada. Silenciados por la belleza de la nocturnidad. Sería como mantener un secreto luminoso bajo una tela transparente. Tan improbable de que no lo descubrieran como fascinante y excitante.

Son necesarias más aventuras que nos dejen sin aliento. Y si para ello hemos de provocar un eclipse eterno créeme que me aliare hasta con las estrellas.

Lorena Burcat.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Y llamarte.


Y aunque nos fascine soñar el despertador acabará sonando. Y al abrir los ojos seré consciente que nuestra realidad solo existió entre alucinaciones de medianoche. 

Y será como saltar desde una avioneta a 2.480 kilómetros del suelo. En pleno vuelo. Sin paracaídas ni protección.

 Y tendremos unos minutos para aceptar que jamas llegamos a darnos el teléfono. Que quizás hubieras podido ser un poco más insistente. Que quizás debí ser más valiente. Que los celos anónimos son peligrosos aun camuflados en copas a las dos de la mañana.

Que todo eso jamás ocurrió. Ni cerramos garitos ni besos de despedida que den la bienvenida a una noche memorable.

Y que ojala hoy hubiera sufrido pesadillas. De esas feas. De las que te hacen sudar y gritar. De las que agradeces cuando despiertas porque sabes que te espera un gran día.

Pero soñar con apariciones des-contextualizadas hacen que deambule cual alma en pena el resto de la mañana. Anhelando una voz que jamás me llamó. Unas manos que jamás me agarraron impidiendo que huyera. 

Y pasar el día a cabezadas intentando rescatar un sueño dormido para probar que con un poco de magia se torne realidad.

Que jodido es enamorarse sin saber ni como llamarte.

Lorena Burriel Catalán.

martes, 25 de marzo de 2014

Sexto sentido.


Y sabes a miel y a limón. A seguridad. A sinceridad desmedida. A sonrisa etéreas que me suban a las nubes.

Y hueles a melancolía y a esperanza. A un futuro por separado con besos en común. A primavera enlatada en medio de una tormenta de nieve. A Barcelona en otoño. A verano en mi cintura.

Y tocas y me pierdo. Entre dos mundos, entre tu pelo. Y tocas y me encuentro. En tu mirada, en tus hoyuelos. Enredarnos por activa.  Y matarnos a pasivas.

Y te escucho a gritos silenciados por estos malditos 15 metros de distancia. Y me escuchas y te ríes porque me he vuelto una torpe enamorada.

Y verte y beberte las dudas, los yo nunca, los mejor mañana.  Mirarte y probarte sin dejar de sospechar que esto puede acabar muy mal.

Y olvidarme del sexto sentido que las premoniciones ya se agolparan advirtiéndonos del peligro inminente. Y olvidarnos de la coherencia. De la necesidad de prevenir antes que curar. Que es mejor pedir perdón que pedir permiso. 

Lorena Burcat.

lunes, 24 de marzo de 2014

Madrid.


Y la locura incipiente del primer amor. Y recorrer las avenidas de la vida sin salir de tu cama. Que las preocupaciones ya llegarán. Que los dilemas ya gritarán y se agitarán a nuestras puertas. Hasta entonces vivamos. Como niños sin preocupación. Riamos y silenciemos nuestra conciencia a besos.

Jamás creí en que el amor era una historia para mí. Jamás rendí cuenta a las horas de estudio de la naturaleza humana. Jamás deje de suponer que mi imaginación era la mejor aliada para seguir subsistiendo a esta caótica vida.

Y aun sin experiencia no me arrepiento por arriesgar. Por lanzarme al vacío sin cuerda, sin seguro, sin un sostén que amortigüe la caída. Y lo curioso es que es la adrenalina  la que elige por mí. Y quizás sea esa la gran equivocación. Quizás el creer que alguien puede contribuir a mi felicidad es lo que acaba por hacer sucumbir a mis heridas.


Pero mañana pienso en ello. Mañana me rendiré cuentas a mi estupidez sobre valorada. Por esta noche me voy a permitir observarte en la distancia y seguir fantaseado que algún día pasearemos nuestra historia por algún rincón suspendido de Madrid.

viernes, 21 de marzo de 2014

Vuelo sin retorno.

Y la frustración del vuelo cancelado.

 Desde pequeño dijiste que querías ser piloto y, sin duda, lo has logrado. Has acabado como los antiguos marineros con un amor en cada puerto. Y empiezo a sospechar que si yo sobrevivo es a base de confusiones y de esperanzas.

Porque desengañémonos de una vez. Para ti solo soy una estación de peaje. Un alto más en el camino, alguien que un día se interpuso en tu destino.

Y aun sabiendo esta esta realidad, sabiendo que algún día tú te cansaras, que es muy probable que un día tu avioneta no vuelva a volar en mi dirección, sigo alimentándome de viejas promesas olvidadas. De sueños adolescentes.


Porque realmente en eso te has convertido para mí. En un sueño adolescente que perdura en mi vida dándole los últimos soplos de aire fresco para que sobreviva hasta tu próximo no retorno.

Lorena Burcat.