miércoles, 7 de mayo de 2014

INCENDIOS DE NIEVE


Después del incendio, lo siguiente es acabar en el infierno.

Provocaste nuestra caída en silencio. Programaste paso a paso mi rendición y ahora no quiero nada más de ti. Mi mente arde en deseo por tu recuerdo. Por verte un último segundo.

 Eso me pasa por tratar de retar al mismísimo ángel caído. Ni se te ocurra acerarte. No voy a volverte a ver. Aunque sangre por dentro sé que si sofoco las llamas con tus lágrimas de arrepentimiento, el siguiente paso es despertar en tus entrañas. Y no estoy dispuesta a jugármela a una sola carta.

Creo que el amor es arriesgar. Es elegir. Porque no pecamos sobre seguro. Siempre llueve sobre mojado. Y levantarse no es una opción. Pero contigo he encontrado el plan B. La escapatoria a la conjunción perfecta entre tu hielo y mi fuego. Y a sabiendas que juntos somos un espectáculo inigualable me he dado cuenta que nos merecemos algo más que seguir provocando incendios de nieve.

Porque he caído en la cuenta que encontrarnos fue la mejor causalidad que hubiera podido desear. Aun sin saberlo. Gracias a ello he aprendido que la infelicidad es una elección. La desgracia es una imposición propia. Un castigo reiterativo en el que nos acomodamos. El dolor es la mejor forma de la autocompasión.

Pensé que toparme con la misma piedra una y otra vez era fruto de mi desdicha. La realidad, es un poco más dura. Me acostumbre a ser la víctima. Creí que no había otro papel disponible para mí. Hasta que al verme reflejada en tus pupilas congeladas descubrí que solo yo provoco el siguiente paso. Cambiar de camino es sencillo, solo es necesario desearlo.


Porque al final descubrimos que el mañana es una hoja en blanco en busca de un camino. Nuestro deber, cambiar de plan tantas veces como lo necesitemos para seguir inspirándonos. Porque cada día cuenta.

Lorena Burcat.

martes, 6 de mayo de 2014

Cuestión de preferencias.


Me fascina que llueva los lunes por la noche. O entre semana. Que llueve fuerte, sin descanso. Me encanta estar al otro lado del cristal con un humeante té y arropada con la manta. Porque las tormentas hacen que flote la magia en el ambiente. Que la rutina se detenga y las preocupaciones se diluyan.

Oír repicar las gotas enfurecidas por la fuerza del viento contra mi ventana me transporta a mi infancia. A los días de verano jugando en la piscina. Salpicando a diestro y siniestro. Chapoteos acompañados de sinceras carcajadas de felicidad. Era tan simple, que aún ahora me cuesta creer la facilidad que tenemos para complicar el trascurrir de los días.

Cuando la máxima duda existencial posible era el sabor del helado que queríamos después de comer. O que era mejor, si ir a la feria o perseguir a la charanga por las calles recónditas de aquel pueblo de cuento. Quizás, si nos organizábamos para escapar corriendo tras la cena pudiéramos llegar a tiempo para no tener que aclarecer nuestras preferencias.

De aquellos días aprendí a jugarme  todo a cara o cruz. Porque realmente funciona. El truco esta en darse cuenta cual es nuestra elección mientras la moneda está suspendida por segundos en el aire. Porque aunque no todo es blanco o negro, de todo acabamos teniendo una preferencia. Porque crecemos, y la infancia se convierte en una gran enseñanza. En recuerdos que acompañan el trascurrir de una aventura diaria.

Y un día sin darte cuenta te encuentras observando en la oscuridad un sonido delicioso que silencia los problemas durante instantes. Y es en ese preciso instante en el que caemos en la cuenta que crecer es aprender a preferir. A elegir donde esta nuestro limite.


Yo aún no sé dónde está el mío. Pero por preferir, prefiero descubrirlo a tu lado.

Lorena Burcat.

lunes, 5 de mayo de 2014

Más allá del THE END.


Porque hay diálogos que salen mejor acabándolo con nexos en común. Que hay historias que se deberían repetir. Una y otra vez. Para que pudiéramos asumir cada matiz insignificante que hace de la obra una aventura delirante.

Porque a primeras todas las historias acaban con princesas rescatadas por ranas convertidas en apuestos príncipes. En la realidad hay príncipes que destiñen tras un par de lavados. Y que no hace falta que maten dragones, pero si mosquitos en la oscuridad estival. Que las borracheras hay que disfrutarlas, para poder combatir las resacas con gratos recuerdos borrosos.

Que estoy segura que aunque no nos hemos encontrado, algún día lo haremos. Y entonces nos contaremos todo aquello que callamos hasta llegar aquí. Es por eso que hay historias reincidentes que hacen que acabemos follando con  polos opuestos. Porque dormir en brazos de Morfeo puede ser delicioso. Hay pasos en falsos que traen verdaderos quebraderos de cabeza, pero sin ellos no sabríamos saborear las victorias escondidas en tu espalda. 

Algunas historias acaban cuando encuentras la otra mitad de una vida pasajera. Y aunque los cuentos brotan entre mis sabanas cada medianoche Yo sigo sin creer en los finales de película. Porque aunque nos encontremos al final de los títulos de crédito, nuestra historia continuara más allá del THE END.

Lorena Burcat.


viernes, 2 de mayo de 2014

Voces.


Pequeña. Diminuta. Inexistente.

Así es como me hacías sentir. Supongo que nunca llegaré a decirte adiós del todo. Te has convertido en un hasta luego perpetuo. En una constante en mis días. En un recuerdo que me enseña la importancia de la vida. Hay cosas que es mejor no olvidar, aunque duelan. Aunque se conviertan en un grito permanente de auxilio.

Puede sorprender que tal autoflagelación sirva para algo pero para mí tiene sentido. Me ayuda a permanecer atenta. No por no repetir los errores, si no, por no olvidar lo que realmente cuenta.

Lo que cuenta es que el dolor acaba remitiendo, y las heridas con paciencia y constancia cicatrizan. Las lecciones es mejor no perderlas nunca de vista. Porque quizás ya es tarde. No se puede volver atrás y gritar. No callar, y dejar que las lágrimas se lleven el miedo y así poder luchar. Pero se puede ayudar a que otros encuentren su propia voz. Porque de la desesperación se puede salir con las coordenadas adecuadas. No hay trucos. Ni mejores ni peores consejos. Nunca sabes cuál es la palabra que puede cambiar tu realidad. Pero seguro, que sí jamás intentas salir no volverás a ver la luz.


Supongo que desde la barrera es fácil poder escribir. Pase lo que pase siempre habrá un hombro en el que apoyarse cuando las fuerzas flaqueen. Y una mirada sincera siempre ayuda ordenar las ideas. No importa dónde estamos hoy, importa dónde nos proyectamos estar mañana. Porque la fuerza para seguir caminando hacia la libertad es encontrar nuestra propia voz y no desistir.

Lorena Burcat.

jueves, 1 de mayo de 2014

Mañana.



Como si fuera la primera gota que cae tras una sequía estival hallarme en el reflejo de aquella cafetería desértica fue la revelación más sobrecogedora.

La rutina hace que las cosas que marcan la diferencia en la vida pasen desapercibidas. El olor de un libro nuevo, el asfalto tras una tormenta de verano, los colores otoñales, la risa de un niño, los platos en el fregadero de la cena de anoche porque el postre fue de lo más interesante. Primeras veces que aunque no serán las últimas siempre serán diferentes. Miradas que redescubrirás en cada atardecer.

Todo contribuye a mejorar nuestro mundo. A veces, con las prisas olvidamos devolver una sonrisa. Ayudar a alguien que nos necesita sin saberlo. Estoy convencida de que un simple “Hola” abre las puertas a conversaciones fascinantes. Deberíamos dejarnos contagiar por el delirio colectivo y dejar de pensar tanto en el que dirán.

Porque con las prisas algunas veces perdemos el avión, el tren o nos quedamos esperando en la estación. Y la ira se apodera de nosotros, y es en momentos así donde deberíamos poder ver la aventura que el camino nos indica. Porque o se gana o se aprende. Y ya que la vida son dos días, o al menos eso dicen, mejor si los pasamos sonriendo.


Por eso verme reflejada entre las sombras de una ciudad silenciada hizo que el embrujo se intensificara y comprendiera que la verdadera belleza de las cosas es saborearlas intensamente como si jamás se fueran a repetir. Porque solo viviendo el hoy podremos disfrutar del mañana.

Lorena Burcat.

miércoles, 30 de abril de 2014

Los imprescindible de abril.



La distancia. Nadie mejor que ella para enseñarte el valor de lo que dejas. De lo que reencontrarás. De lo que permanecerá. Y la magia siempre está presente. Y hay imprescindibles. Estos son los de abril.

      1. Las escapadas de fin de semana.




Porque a veces es necesario concedernos un capricho y marcharnos a descubrir nuevos rincones llenos de magia aunque sean solo un par de días. Es momento para desconectar, para descubrir y para disfrutar. A veces necesitamos concedernos unas horas fuera de nuestra rutina diaria para sorprendernos a nosotros mismos y reeditar la lista de deseos.

Aunque en Junio me lo voy a pasar viajando no podía desaprovechar esta oportunidad y en una semana me voy a buscar nuevos amantes pasajeros a la que fue mi ciudad por unos meses. Reencuentros, risas y muchas ganas de fiesta. Así que Londres prepárate porque promete ser una escapada épica.

         2. Mr. Wonderful.









Siempre he creído que la felicidad no es un estado anímico si no un estilo de vida. Creo en las personas que disfrutan ayudando a los otros a encontrar su propia felicidad. Por eso, y porque son encantadores, no podía olvidarme de Mr Wonderful.

Los descubrí cuando aún vivía en Barcelona. Recuerdo que iba volviendo a casa desde el trabajo y en el aparador de una tienda en Ronda General Mitre vi unas tazas preciosas con mensajes realmente inspiradores. No pude resistirme a la tentación. Y desde entonces no les he perdido la pista.

Han ido creciendo como empresa pero siguen cuidando al detalle absolutamente todo lo que hacen. Se nota cuando alguien hace las cosas con amor, y está claro que ellos aman su trabajo. Sus productos son perfectos para cualquier ocasión. Regalos que nunca fallan. Son realmente geniales.

Pero el maravilloso equipo que existe detrás del producto final es aún más increíble si cabe. Podría seguir hablando de ellos por horas. Así que mejor entráis en su página web y comprobáis por vosotros mismos que absolutamente todo lo que he dicho es verdad. Quizás hasta me quede corta.

Además, Angi, socia de este estudio no-aburrido junto a su marido Javi, escribe cada día en su blog personal. Es realmente inspirador.



      3. Los parques de atracciones.





Me fascinan los parques de atracciones. Perderme durante horas contagiándome de la alegría ajena.  Es como entrar en un mundo paralelo lleno de diversión. He de confesar que al principio yo y las montañas rusas no nos entendíamos muy bien. Aunque he acabado sucumbiendo a las subidas de adrenalina que proporcionan. Hay algo realmente fascinante que te engancha. Tengas la edad que tengas no te puedes resistir a dejarte llevar por la emoción del momento. Hay tantos y tan distintos alrededor del mundo que no podría elegir uno.

Aunque siempre hay uno que recordaré con especial cariño. Mis padres nos regalaron a mi hermano y a mí por el cumpleaños diez días en Disney Land Paris. Creo que esa aventura siempre me acompañará allá a donde vaya. Vivir en un mundo de fantasía con 12 años fue un regalo tan emocionante que aún no he podido darles las gracias lo suficiente. Intenso y muy divertido, sin duda una gran experiencia.

Porque hay lugares que nos ayudan a desconectar del resto del mundo y a reconectar con nuestra niña interior.

      4. Las flores.



Para mi futuro marido, odio los ramos de flores. Para que vaya quedando claro.

No hay una explicación lógica pero no me gustan. Aunque una maceta con una planta nunca la rechazaré. Eso sí, no tengas altas expectativas sobre cuánto tiempo durará en mis manos.

Aun así las flores en general me fascinan. La primavera nos alegra con colores nuevos, olores deliciosos. Paisajes que inspiran. Es una bienvenida excepcional al calor, a nuevas sensaciones, a amores que duraran lo mismo que el mojito que estamos disfrutando en la barra de cualquier bar.


Si en algún lugar la magia flota en el ambiente antes esta explosión de color es sin duda en Holanda. Los campos de tulipanes son excitantes. Es un placer perderse entre la inmensidad de la belleza. Así que sin duda es un imprescindible más a esta nueva etapa del año. Porque derrochan amor y alegría allí donde van.

Nos leemos en mayo. Hasta entonces ¡ser felices!

Lorena Burcat.

martes, 29 de abril de 2014

Al final de la escalera.



Debes seguir creyendo que soy idiota por no haber llegado a tiempo. Que las indicaciones eran claras, sencillas. Las sonrisas sinceras y tus ojos chispeantes no podían contener las ganas que tenias de verme al final de la escalera.

Porque al final de la escalera todo podía ocurrir.

Ninguna relación es igual a la anterior pero de todas se aprende para la próxima. Tu querías que nuestra historia empezara poco a poco. Delicadamente. Con sentido. Que cada caricia significara una puerta abierta a una nueva realidad. Que cada beso fuera consentido, llenos de "parasiemprejuntoati". Que cada duda y cada herida cicatrizaran con ternura y con pasión. Que aunque el tiempo no todo lo cura sí que nos ofrece la perspectiva necesaria para asimilar el futuro.

El problema fue que no te tomaste el tiempo suficiente para comprender que no creo en los finales felices, porque no hay finales cuando las historias valen la pena. Que el amor se lucha cada día, en cada momento, en cada esquina.  Creíste que el camino hacia un nosotros no tenía perdida. 

Pero aunque para ti todo estaba hecho. Las indicaciones nunca me llegaron. Jamás creí que existiera un camino hacia tus brazos.Supongo que sigues esperando a que encuentre esa puerta que dejaste entreabierta a medianoche para que recorriera a tientas las escaleras que me dirigían directamente a un futuro en común. 

 La próxima vez dejémonos de indirectas y atrévete a fracasar.

Lorena Burcat.