sábado, 31 de mayo de 2014

Felices 24.

Porque si la ocasión lo merece siempre se hacen excepciones. Hoy, sin duda, es un gran día.

Hemos aprendido a seguir en la distancia. A valorar lo volátil, a alterar las probabilidades. A percibir aquello invisible. Lo nuestro es cuestión de piel.

Año tras año nos superamos. Siempre hay palabras que describen todo aquello que somos, sentimos, vivimos y disfrutamos. Instantes imborrables. Anécdotas memorables. Recuerdos que nos acompañaran perpetuamente como parte de nuestro equipaje allá donde vayamos. Me encantaría estar en casa y que soplaras las velas a mi lado. Irnos de paseo a la playa. Disfrutar contemplando el infinito haciendo planes extraordinarios.

Es absurdo prometernos que este año, por fin, nos iremos a vivir juntas. Porque en el último instante nos da por coger las maletas e irnos a conquistar nuevas tierras. Con tanta puntería seguro que acabamos cada una en un polo completamente opuesto. Por si eso llega a ocurrir me pido el sol.

Este año empiezas grandes aventuras en solitario. A veces las altas expectativas hacen que la realidad tambalee. Pero pase lo que pase jamás olvides quien eres, de dónde vienes y sobre todo que quieres llegar a ser. Porque lo importante no es lo que somos hoy, si no lo que queremos ser mañana.

El futuro es, prácticamente,  impredecible. Pero hay cosas seguras. Lucharemos por conseguirlas.  Yo voy haciendo una lista para no olvidarnos de ninguna de las aventuras que tenemos por vivir.

1.       Cruzar sud américa.


 Tú eres de moto yo de Cadillac. Llegado el momento veremos cómo lo repartimos. Yo me encargo de la fotografía, tú encárgate de que no vayamos con prisas. Si disfrutamos al final las risas llegan.

2.       26 de diciembre.


Hay pocas cosas que adore más que reunirme en familia. Para mi navidad es indispensable. Felicidad desbordante. Banquetes inmensamente apasionantes. Algún día ampliaremos la familia. Sin prisa. Y tomaremos el relevo. Para cuando llegue yo me reservo el 26. Ese día fiesta grande en casa la tía Lorena.

3.       Viajar sin rumbo.


Es necesario tener un plan, una ruta a seguir. Pero es necesario dejarnos llevar y aventurarnos a descubrir perdiéndonos. Siempre he querido perderme en Grecia. Sus playas paradisiacas, conocer su gastronomía, su gente, su cultura. ¿Te apetece un par de meses perdidas recorriendo sin más preocupación que donde cenaremos esta noche?

4.       Crecer.



Crecer es aprender a despedirse. Siempre te he considerado un pilar fundamental. Un faro luminoso en medio de las tinieblas que obstruyen el camino hacia mis sueños. Paso a paso. Quedan 365 días para tu cuarto de siglo. Hasta entonces sigue luciendo esa sonrisa que te caracteriza. Dientes de ratoncilla incluida. Disfruta de cada desafío. Arriesga, hasta el final. Porque o se gana o se aprende. Y si fracasas, disfrútalo. Los obstáculos y dificultades son los que nos ayudan a superarnos. A mejorar.

Porque como bien diría Mafalda, ¿Qué importan los años? Lo realmente importante es comprobar que al fin de cuentas la mejor edad de la vida es estar vivo.

Vive y lucha por tus ideales. Solo si eres capaz de soñar lo podrás lograr. Cree en ti misma, en tus posibilidades. Porque quien cree, crea. Y se feliz. Mucho y muy bien. Felices 24.

Te quiero.

Lorena Burriel Catalán.

viernes, 30 de mayo de 2014

Los imprescindibles de mayo.




La distancia. Nadie mejor que ella para enseñarte el valor de lo que dejas. De lo que reencontrarás. De lo que permanecerá. Y la magia siempre está presente. Y hay imprescindibles. Estos son los de mayo.

1. Fotografías que te evocan felicidad eterna.






Fotografías: http://ferjuaristi.com/

Las  fotos son más que simples capturas de recuerdos. Momentos imborrables. Aunque ello no quiere decir que el significado no cambie. Las fotografías no recogen el sonido de la risa o del llanto. El olor a primavera en tu cintura. El tacto de tus dedos en mi piel. Aun así hay fotografías que consiguen condensar todas las emociones y plasmarlas exponiendo la felicidad y convirtiéndola en tangible. Hay personas que son capaces de capturar el alma de desconocidos y hacernos partícipes. Gracias por eternizar nuestra felicidad.


2. Conciertos.


Concierto en streaming de The Frishers



Concierto en el Artigiano Exeter de Junk star kids

La música inspira a las musas. Amansa a las fieras. Despierta nuestros instintos básicos. Primarios. Eriza la piel, hace que afloren las emociones. El tiempo se suspende en el aire. Es un abrazo intangible. Un susurro que te transporta a otro lugar, a otro momento. No sabría vivir sin música. La música en directo revitaliza. Aviva cenizas dormidas. Sin la música, simplemente, no habría esperanza.

3. Sobremesas intensas.





Fotografías: Fer Juaristi

Pocas cosas me gustan más que comer y conversar. Pasar horas y horas hablando alrededor de una mesa. Crea lazos. Es un ritual especial  y mágico que a los extranjeros les cuesta entender. Conversaciones extensas. Compartir impresiones. Una mesa bien puesta. Comida en abundancia. Quizás un buen vino. Risas aseguradas. Anécdotas memorables. Nada me recuerda más a casa que seguir saboreando de la compañía una vez la comida nos ha deleitado.

4.Cocinar. 






Para tener una sobremesa memorable primero hay que pasar primero por la cocina. Nada me relaja más que cocinar. Improvisar. Imaginar y crear. Mezclar texturas, colores y sabores. Dejarnos llevar. Sucumbir a la gastronomía. Que la gula haga su aparición estelar. Y dejemos que nuestro paladar acabe explotando en un intenso orgasmo de placer.

Nos leemos en junio. O quizás antes. Hasta la próxima ¡ser felices!

Lorena Burcat.



jueves, 29 de mayo de 2014

El calor del hogar.


Y saber que estamos observando la misma luna hace que la distancia se reduzca. Duela menos. Sangre en silencio.


Porque hacer las maletas siempre es agradable. Nuevos aires, nuevas caras, nuevas historias. Ilusiones envasadas al vacío. Sonrisas que despiertan las ganas de comerte el mundo. Sueños sin estrenar dispuestos a echar a volar.
Y sabes que al hogar siempre podrás volver. Que reconocer que nos extrañamos no nos hace más débiles. Saber que puedo contar contigo contribuye a seguir caminando. Aun con lágrimas humedeciendo las pupilas. Los recuerdos son los mejores acompañantes en la vida.

Pero hemos de vigilar. Que las historias pasadas sirvan para aprender, para valorar quien eres. Quien vas a llegar a ser. Pero que nunca obstaculicen. Que dejen entrar los rayos de sol. Que caliente el corazón. Porque si crecer es aprender a despedirse, nunca deberíamos despedirnos de nosotros mismos.

Que huir no es una opción. Que no podemos librarnos de nuestra sombra. Así que es mejor aprender a crear un hogar en nuestro interior. Pues estemos donde estemos sentiremos el amor incondicional de los de casa.

Por eso en días de tormenta me gusta saber que estaréis haciendo lo mismo que yo. Tumbados en el sofá, cubiertos con la manta , comiendo palomitas dulces y viendo cualquier película absurdamente romántica. Hay cosas que me hacen sentir con vosotros. Saber que no importa la distancia. Que las cosas buenas nunca cambian.



Gracias por estar ahí aun sin estarlo.


Os quiero.

Lorena Burcat.


miércoles, 28 de mayo de 2014

Fustiñana.








El color dorado del trigo. El gigante enamorado que aguarda nuestra llegada. Las rocosas montañas que servían de escondite a bandoleros fugitivos. Los molinos de viento que tanto y tan bien confundieron a Don Quijote de la Mancha. Paisajes fascinantes que aunque hace veintidós años que visito cada verano siempre consiguen encandilarme. La piscina municipal donde sofocar el calor asfixiante. Una compañía inmejorable. Primas pequeñas adorables. Lo siento, sigo siendo la mayor, aunque sea por cuatro meses. El Polo. No existe mejor lugar donde comprar chucherías. Aún recuerdo la bolsa gigante que nos preparaba Mari Tere con 200 pesetas. Entretenidas estábamos toda la tarde en la acera viendo el tiempo pasar.

Parece que fue ayer cuando corríamos los encierros a las ocho de la mañana. Previo caldito y cántico a San Justo y Pastor. Chocolate y churros a toneladas y vuelta a la cama. Parece que fue ayer y ya han pasado dos años. Hace tanto tiempo que  dejamos de reírnos a carcajadas perdidas en calles recónditas de un pueblo de Navarra que no me puedo creer que en dieciséis días sea el reencuentro. Volver a recuperar el tiempo olvidado.

Te extraño. Ambas sabemos cómo de especial es el pueblo para nosotras. Como la familia nos une. Y es que adoro formar parte de una GRAN familia. En mayúsculas. De las unidas, de las que a pesar de que vivamos en polos distintos hacemos lo posible e imposible por no perder el contacto.

Esta vez serán veinticuatro horas allí y un viaje de siete para llegar. Pero merecerá la pena. Esta vez es nuestro turno. Colocar nuestra fotografía de la graduación en el palmarés familiar. Pensé que no llegaría el día. No puedo contener la emoción al saber que te veo. En breves. En nada.

Siempre va bien tener un segundo hogar. Un lugar de escapatoria. Un sitio donde sabes que todo va a salir bien. Es necesario tener un plan B, incluso un plan Z. Para mí tu eres y siempre serás mi plan F.  No hay lugar donde hayamos sido más felices juntas. Mi infancia está construida a base de pelotas de la ludoteca, de autos de coche de la feria, de la charanga nocturna. De risas y confidencias.

Nunca está de más recordar de dónde venimos. Volver es como empezar de nuevo. Felicidad en estado puro.


Lorena Burcat.

martes, 27 de mayo de 2014

Fue un placer.


Lo di por hecho. Acepté que aunque aún no era algún día seria. Que mi realidad paralela no distaba tanto de la realidad plausible. Que eras todo lo que buscaba, lo que todavía no había descubierto que quería. Todo aquello que ansiaba, anhelaba y necesitaba.

Di por hecho que seguiríamos viéndonos. Día tras día. Algún día derribaríamos la muralla transparente que me empeñé en construir inconscientemente. Nos saltaríamos las barreras. Haríamos oídos sordos a las advertencias de inminente peligro. Enviaríamos al más allá todos nuestros miedos, los yo nunca, los para siempre.

Dar por hecho es errar. Porque por mucho que supongamos, simplemente son eso, suposiciones volátiles. Alterables. Asumamos que la vida puede cambiar por completo en tres minutos. Más que nada porque no podemos controlar el futuro. Sí que podemos definir aquello que queremos lograr. Podemos poner acción hacia nuestras metas. Pero nadie nos asegura cual será el resultado del siguiente paso.

Duele aprenderlo así. Hoy no sé si seré capaz de dormir. Puta incertidumbre. No saber si mañana volveré a verte. Sí me saludaras como siempre. Sí. Por fin, seré capaz de contestarte con algo más que monosílabos. Seguramente ayer fue el último día que te vi. El ultimo día que tuvimos para derribar nuestras inseguridades. Quizás lo que iba a ser  lo dejamos escapar. Nunca será. Todo por protegerme, por no creer que yo era capaz. Que juntos lo podíamos lograr.

Sí mañana te veo no te prometo que lo consiga. Que te hable. Que me lance. No soy de faltar a mi palabra. Así que mejor no prometeré en falso. Pero lo intentaré. Sin excusas, sin remordimientos. Sí ayer fue nuestra despedida fue bonito soñar contigo. Crear un nosotros en la ficción. Espero que sí  algún día encuentras a alguien que te haga quedarte sin palabras pero no sin voz. Que consiga que te tiemblen las piernas. Que  la mires y te pierdas. Sí eso te ocurre solo espero que esta vez tú seas capaz de lograrlo. De disparar primero. De acercarte. De construir un proyecto con vistas a un futuro en común.


Por si no te vuelvo a ver, hasta siempre. He aprendido la lección. A la próxima arriesgare hasta el corazón. Lo puedo perder. Pero quien no arriesga no gana. Espero que no sea un adiós, solo un hasta luego. Ha sido un placer descubrir contigo  el país de nunca jamás.


Lorena Burcat.

lunes, 26 de mayo de 2014

Punto y aparte.


Y pasadas media noche llega el momento de aceptar lo inaceptable. De dejar de negar lo evidente. No hay vuelta atrás. Una vez que se cae la venda de los ojos es inútil que los vuelvas a cerrar. Ya sabes que realidad te espera al abrirlos.

Malena creía que no era así. Que si no lo veía, no existía. Y así paso cada segundo de la noche sentada en su sofá destartalado y mirando al vacío existencial en el que se había convertido su ordenador apagado.Era inútil que se repitiera una y otra vez que era políticamente incorrecto. Que tenía un grave problema mental. Que nadie la entendería, empezando por ella misma.

A pesar de ya no ser una adolescente nunca había estado con un hombre. Si no contamos un par de besos fortuitos con un desconocido unas vacaciones de verano. Jamás había tenido pareja. Jamás un hombre la había tocado. Al menos consentidamente. Y pensándolo dos veces aquello no era un hombre. Pero, sin duda, nadie había conseguido hacerla sentirse mujer. Se seguía preguntando cómo era posible que siete años después aquel incidente cobrara un nuevo sentido. Como podía ser, que de repente, hubiese entendido el porqué exacto de aquel inestimable trauma.

Malena es una mujer, mujer. Con carácter, que tiene muy claro lo que quiere y lo que no. Jamás aceptaría que le pusieran una mano encima. Pero aquello... Aquel apartado ya era una nueva realidad. Una realidad con la que debería aprender a convivir.


( UN AÑO DESPUÉS)


Quizás odiemos las despedidas, incluso las bienvenidas. Pero, en ocasiones, de un pésimo principio se puede lograr la más bella historia de amor. La historia del amor propio.


Lorena Burcat.

viernes, 23 de mayo de 2014

Por nosotras.


De finales va la vida. De quemar etapas. Pasar de página. Perdonar y olvidar. Continuar. Reinventarse. Aprender a asombrarse constantemente. Porque sin nuevas ilusiones seremos incapaces de avanzar. Aprender que  hay despedidas forzadas. Que de una mala bienvenida también puede haber un buen final. Dicen que crecer es aprender a despedirse.

Hoy cierro un capitulo. Jamás he creído en las despedidas. Y aunque cuando una puerta se cierra otra se abre, que nadie se extrañe si algún día me marcho simplemente dando un portazo. Me duele decir adiós. Todavía no he aprendido a decir hasta luego. A menudo prefiero desaparecer y algún día mi ausencia se esfumará. Sin dramas. Sin explicaciones.

Hace 50 post empezó la aventura. Y no, no me marcho. Queda mucho por explicar, mucha guerra por dar. Simplemente ayer comprendí la importancia de aceptar un adiós. Aceptar que hemos quemado una etapa. Y lo más importante arriesgarse, aventurarse a el que vendrá.

Estoy preparada. Con las pilas cargadas. Y dispuesta a enfrentarme a los dieciséis con picardía. Por suerte esto no lo voy a hacer sola. Por si las fuerzas y el ánimo decaen. Por si la oscuridad nubla mis sueños. Por si algún día mi sonrisa le da por ausentarse. Para todo ello tengo remedio.

Creía que no era posible encontrar otra igual. Otra loca de la vida, con paradez crónica, de las que corre en contra dirección en cuanto aparece un probable. Tontunas. De las de risa estrepitosa, escandalosa. Que se note que somos felices. Que tenemos sangre. Si era difícil encontrar otra igual imaginaros toparos con tres.



Pero así es la vida. Maravillosa e impredecible. Intensa.

Así que hoy brindo porque sigamos quemando etapas con la misma actitud. Porque nos sigamos riendo de los problemas. Porque sigamos rencontrándonos en ciudades misteriosas. Porque encontremos un unicornio y decidamos quedarnos. Porque apostemos. Porque en cuanto lo hagamos, la victoria será nuestra. Qué coño, por nosotras. Que nos lo merecemos.

Quizás hoy esta melancólica y esta noche necesite una sobredosis de comida india y helado de chocolate. Quizás ni con una comedia absurda se me pase. Quizás sea por eso que todo lo que había escrito hoy no me servía. Quizás simplemente necesitaba deciros que os quiero. Hay tantos quizases que no me lo voy a plantear. Y que este va por vosotras. Porque no estamos tan mal. Porque pase lo que pase me enseñasteis que no estamos solas. 

Gracias por la oportunidad de aprender que aunque sola se puede recorrer el camino de los sueños, en compañía se llega más lejos. 

Lorena Burcat.